miércoles, 16 de enero de 2008

La Lírica Griega: monódica, coral, yámbica y elegíaca. Safo de Lesbos, Anacreonte y Píndaro: femeneidad, vida hedonista y vida deportiva.


La poesía tocada al son de la lira, de donde recibe su nombre, también nació en Grecia, concretamente, en Asia Menor, la zona más avanzada del mundo griego, y en en la época arcaica (siglo VII a. C.), fecha del desarrollo de las polis, con la cual se ha puesto en estrecha relación el surgimiento de este nuevo género literario:
En las polis la economía no está basada sólo en la agricultura, sino que hay otras fuentes de riqueza: la industria y el comercio
Hay nuevas clases sociales que reclaman más intervención en los asuntos de la ciudad.
La sociedad busca otros ideales que sustituyan la exaltación del espíritu heroico de la épica.
En esas circunstancias hubo una exaltación del individualismo del hombre, que le lleva a cantar al amor, la amistad, las penas, la brevedad de la vida... Encontramos, pues, una poesía de carácter más intimista, compuesta por autores concretos. Originariamente había canciones populares, relacionadas con el culto a los dioses, cantadas en los momentos importantes de la vida: nacimiento, boda, muerte, trabajo... Estos cantos populares, poemas que se cantaban al son de una lira, recibieron el influjo de la poesía épica y fueron adquiriendo dignidad literaria y regularizando su métrica.
Temas y divisiónLos temas de este tipo de poesía se sitúan, así pues, en la órbita de lo íntimo y lo personal. Dentro de ella, se pueden distinguir los subgéneros:
La lírica monódica, ejecutada por un solista (Safo, Alceo).
La lírica coral (Píndaro), practicada por un coro. A esta clasificación se le suele añadir:
La lírica yámbica (Arquíloco).
La lírica elegíaca (Mimnermo, Solón, Teognis).
1. La lírica monódica: La que conservamos fue compuesta por dos autores de la isla de Lesbos, en Eolia: Safo y Alceo.
Safo (s. VII a. C.). Esta poetisa dedicó su poesía al amor, amor expresado siempre con sencillez, ternura, pasión. Hay poemas personales e intimistas y poemas de encargo, los epitalamios (canciones de boda). Muchos de los poemas están dedicados a mujeres. Parece ser que Safo dirigió un círculo de jóvenes muchachas a las que iniciaba en la música, la poesía y el culto a Afrodita. Escribió en dialecto lesbio, utilizado con gran sencillez y perfección. Sus poemas están escritos en la llamada estrofa sáfica. Safo fue imitada por poetas latinos: Catulo y Ovidio. Su poesía amorosa ha sido valorada porque traspasa las fronteras del tiempo.
Alceo (s. VII a. C.), también de Lesbos, en su poesía se vislumbra su gran interés por la política, ya que pertenecía a la aristocracia local y se enfrentó a las tiranías. Fue desterrado dos veces. Pero se interesó también por la poesía de banquetes, el combate, la muerte y el amor.
2. La lírica coral: Era recitada por un coro en las fiestas de la comunidad o en acontecimientos colectivos.
Píndaro de Tebas (ss. VI-V a. C.) es el máximo representante. Conservamos poemas en los que se alaba a los vencedores en los juegos deportivos que se celebraban en diversas ciudades griegas. Estos cantos, llamados epinicios se han clasificado en cuatro series: -Odas Olímpicas en honor de los vencedores en Olimpia.-Odas Píticas, en honor de los vencedores en Delfos.-Odas Ítsmicas, en honor de los vencedores en Corinto.-Odas Nemeas, que celebraban a los vencedores de Nemea, ciudad del Peloponeso. La estructura de los epinicios solía ser tripartita: -Datos relativos al vencedor en los juegos-Recreación mítica relacionada con la patria del vencedor-Conclusión con comentarios moralistas del poeta. Los epinicios se cantaban al son de flautas y lira por un coro. La lengua de Píndaro mezcla diversos elementos dialectales, en un estilo difícil con muchos elementos nominales, los verbos son meras palabras de apoyo.
3. La lírica yámbica: El yambo poseía una temática popular, de tono burlón, mordaz o crítico. Por eso, el ritmo métrico que utilizaba se hallaba cercano a la lengua hablada.
Arquíloco de Paros (s. VII a. C.) es el máximo representante de este género. Sabemos que era hijo bastardo de un noble de la isla de Paros y que se ganó la vida como soldado mercenario, compuso poemas en los que se burla del espíritu heroico de épocas anteriores. Valora el "aquí" y el "ahora"; expone también sus más personales sentimientos, sus amores y odios. Utiliza una lengua con influencia homérica, pero sin forzar el verso.
Semónides expresa en su poesía un absoluto pesimismo. Aparecen temas como la impotencia del hombre, lo vano de la esperanza humana, la convicción del dolor que nos rodea. Su obra más extensa conservada es el Yambo de las mujeres.
Hiponacte de Éfeso, vivió gran parte de su vida fuera de su patria como exiliado.En los fragmentos conservados se muestra muy crítico y se mofa de todo, incluso de su vida como un cínico mendigo, conocedor de los bajos fondos de los lugares en los que vivió.
4. La elegía: Era originariamente un canto de duelo, quizá cantado en los banquetes fúnebres. Este género estuvo influido por la épica en la forma y en la temática, usado para expresar todas las necesidades y problemas de las polis. El metro es el dístico elegíaco:
Varios poetas escribieron elegías con una temática muy diferente:
Calino de Éfeso (s. VII a. C.). La historia de la elegía se inicia con sus poemas, en los que anima a defender su ciudad y en los que se observa la influencia de la lengua homérica. Se le sitúa a mediados del siglo VII a. C.
Tirteo (s. VII a. C.) exhorta a los espartanos a luchar con valor y en primera fila en la guerra contra Mesenia. El influjo homérico es también importante, escribe sobre todo en dialecto jonio, con pocos dorismos, por lo que se piensa que no era espartano, sino un inmigrante procedente de Asia Menor.
Mimnermo de Colofón (s. VII a. C.) se queja del paso del tiempo y de la pérdida de la efímera juventud. El goce supremo para él es el de "la adorada Afrodita". Fue muy imitado por los poetas latinos del amor Propercio y Ovidio.
Solón de Atenas (ss. VII-VI a. C.) vivió una época de grandes cambios en su ciudad. Se le encargó redactar una constitución para solucionar las tensiones sociales entre las distintas clases sociales de Atenas. Plasmó sus ideas políticas, morales y sociales en sus elegías y yambos con exhortaciones al buen gobierno y la moderación.
Teognis de Mégara (s. VI a. C.) alcanzó su plenitud en la segunda mitad del s VI a. C. Sus poemas son elegías cortas, típicas de simposio o banquete con temática diversa: amor, añoranza de tiempos pasados, y otros como el vino, el amor, la nostalgia de los ideales aristocráticos, el rencor y la protesta de la nobleza tradicional, exhortación de la amistad y reflexiones sobre las limitaciones del hombre, etc. De este poeta nos han llegado sus poemas.



Safo de Lesbos

Pocos datos ciertos se tienen acerca de Safo, de cuya obra se conservan apenas algunos poemas y fragmentos extraídos de citas tardías (tradición indirecta) y de papiros. Vivió toda su vida en Lesbos, isla griega cercana a la costa de Asia Menor, con la excepción de un corto exilio en Sicilia en el año 593 adC, motivado por luchas aristocráticas en las que se encontraba comprometida probablemente su familia perteneciente a la oligarquía local. El contenido amoroso de sus poemas propició toda clase de habladurías, rumores y noticias falsas sobre su vida. Sus poemas fueron acogidos con entusiasmo desde la antigüedad, se recitaban y se conocían en la Atenas del s. V a.C. Otro tanto sucedió mucho más tarde en Roma en donde los poetas latinos alaban sus poemas. Era una escritora famosa, por tanto, también en Roma en donde había bustos de la poetisa (cf. el discurso de Cicerón contra Verres, acusado de robar un busto de Safo). Ha sido probablemente la poetisa más traducida y más imitada de la antigüedad clásica.
La poetisa actuaba probablemente como maestra de jóvenes aristócratas, preparándolas para sus casamientos y sus maridos. El espacio en donde enseñaba se conocía como Thíasos. Allí aprendían a recitar poesía, a cantarla, a confeccionar coronas y colgantes de flores, etc. A partir de sus poemas frecuentemente se deduce que Safo se enamoraba de sus discípulas y mantenía probablemente relaciones con muchas de ellas. Todo esto la ha convertido en una abanderada del amor entre mujeres.







Anacreonte

Nacido en la ciudad jonia situada en la costa de Asia Menor jónica de Teos, Teos, Asia Menor (actualmente Siğacik, Turquía), más o menos a la muerte de Safo de Lesbos.
Se supone que su vida discurrió entre los años 572 y 485 adC. Puede ser considerado como el primer poeta de corte: vivió en Samos en la corte del tirano Polícrates, pero al ser éste asesinado marchó a Atenas a servir a otro tirano, Hipias, que sufrió la misma suerte. Murió en Tesalia, algo después de la segunda guerra médica.
Su lírica, de tono hedonista, refinado y decadente, canta los placeres del amor (tanto de hombres como de mujeres) y el vino, y rechaza la guerra y el tormento de la vejez. También cultivó ocasionalmente la sátira inspirándose en el modelo griego de la misma, Arquíloco.
El amor para Anacreonte es algo fundamentalmente sensual, fugaz y pasajero, por lo que sus composiciones sobre ese tema suelen ser breves. Son famosos sus poemas dedicados a la muchacha joven y asilvestrada a quien llama potra tracia, así como aquellos que hacen referencia a juegos entre el poeta y algún joven del que estuviera enamorado. Ha pasado a la posteridad como el poeta de los banquetes.
Sus poemas fueron copiados e imitados en época más tardía: le fueron asignados a él en su totalidad aunque en la actualidad se supone que no son suyos. A este compendio de poemas se le llama Anacreónticas.
Anacreonte afirmaba con frecuencia, haciendo referencia a la relación que la poetisa Safo hubo mantenido con sus alumnas, que ésta había sentido un amor sexual por ellas. Tales afirmaciones fueron causa de rumor y con el paso del tiempo se extendieron de tal modo, que debido ello nacieron los términos lesbianismo y safismo, que aluden a la homosexualidad femenina, en referencia al rumor extendido al respecto de Safo de Lesbos por el poeta.




Píndaro

Nació en el año 518 a.C., en Cinoscefalae, cerca de Tebas, en el seno de una familia aristocrática conocida como los ageidas. Sus amplios conocimientos geográficos, su tono aristocrático y su espíritu panhelénico pueden atribuirse, al menos en parte, a la influencia de su familia en toda Grecia. Al parecer estudió con la poetisa de Boecia, Corinna, y fue derrotado por ella en un concurso poético. Corinna le aconsejó entonces "sembrar con la mano, y no con todo el saco", en alusión al uso excesivo del ornamento mitológico en la obra temprana de Píndaro. En años posteriores, Píndaro viajó por todo el mundo griego, y su fama nacional le hizo merecedor de numerosos encargos. Pasó dos años en Sicilia, invitado por Hierón I, rey de Siracusa, y compuso Epinicios (extravagantes cantos de alabanza) para Hierón y otros reyes, así como para las más nobles familias griegas. Ningún otro poeta griego supo expresar como él la unidad espiritual preservada por la religión y la lengua común, y por la tradición recuperada de los juegos olímpicos panhelénicos. Tan grande fue la fama de Píndaro que cuando Alejandro Magno saqueó Tebas, en el año 335 a.C., dejó intacta su casa. Píndaro representa la culminación de la lírica coral griega, compuesta para ser cantada, con acompañamiento musical, por coros de jóvenes, en oposición a la lírica personal, cantada o recitada por una sola voz. Píndaro compuso para los dioses himnos, ditirambos, odas, canciones, cantos fúnebres y elogios, pero de toda esta producción no quedan más que unos cuantos fragmentos. Su obra conocida abarca al parecer sólo una cuarta parte del total de su producción, y está formada por cuarenta y cuatro epinicios u odas triunfales en honor de los vencedores de los cuatro grandes juegos nacionales: olímpicos, pitios, itsmios y nemeos. Su estructura es bastante compleja y contienen una importante carga moral, así como un profundo sentido religioso, que siempre fue uno de los rasgos más notables de la lírica coral griega. El procedimiento habitual de Píndaro para alabar a los vencedores de los juegos consistía en insertar en la parte central del poema un mito que expresaba el estado de ánimo general en esa ocasión o relacionaba al héroe victorioso con el pasado mítico. En Píndaro se observa un tratamiento de los mitos griegos distinto al de los poetas épicos y más próximo al de la tragedia atica. Del mismo modo, introduce en sus odas numerosas reflexiones de carácter religioso y moral, y proclama la inmortalidad del alma y la existencia del juicio futuro.